te encontré en la esquina de casualidad.
un secreto oscuro cabalga nuestro tiempo me susurras. el olor del sahumerio nos rodea como una nueva capa de piel. la noche es una excusa más. pruebo tus labios con la inocencia de encontrar lo perdido y también un devoto deseo de desaparecer. desaparecer es sumamente parecido a morir pero de una manera circunstancial y creativa.
al otro lado de la calle se yergue la iglesia. tú, agnóstica confesa, pequeña condesa del incesto y del mutilamiento de órganos concuerdas conmigo. Hay algo que debe desaparecer, sentencias. Debo agacharme para escuchar tus sabias palabras.
una tercera de nosotras se desprende como una aparición deforme y bellísima. nos desvestimos de las capas y nuestros cuerpos desnudos y repulsivos y rabiosos prueban la muerte. la muerte es vida, canta melchorita. todo su cuerpo transpira el olor de los recién nacidos pero hay algo agrio en sus labios vírgenes, como ponzoña líquida y floral.
alguien sabe el canto de las vírgenes? las calles se llenan de una multitud húmeda y carente.
alguien sabe el canto de las vírgenes? se escucha mientras marchan con los labios mutilados hambrientos en pos del templo.
condesa agnóstica se me pierde de las manos, su cuerpo minúsculo es empujado y triturado por las gentes
está feliz y en ebullición, la ves? melchorita indica
sabes acaso mi canto? ahora es mi hora de callar. los brazos de la agnóstica confesa bailan amoratados y es alzada en un un giro inesperado. grita nuestros nombres agónica resplandeciente curiosa.
"y de entre todos los hombres el hombre" y el canto de la multitud se escucha tan fuerte que es un escándalo de voces que pierden el sentido y la risa de la pequeña condesa borbotea como orina, brusca, orgásmica. sus brazos son separados de raíz al igual que sus piernas y pecho. su cabeza es una masa indistiguible.
alguien sabe el canto de las vírgenes? melchorita es humorística ahora.
me abraza y el olor de su pelo me embriaga como el más puro recuerdo del nacimiento de uvas oscurísimas, del licor de su sangre.